Take the opportunity to enter for free in the Houses of El Águila y La Parra.


Categoría: News

Publicado el 9/11/2020

Poco puede decirse de Santillana del Mar que no lo digan en elocuente silencio sus casas de piedra y madera de los siglos XVI, XVII y XVIII, que constituyen un auténtico museo de arquitectura montañesa al aire libre. Dice un decir de autor anónimo que Santillana no es santa ni llana ni tiene mar. Quien dice que no tiene mar es porque no se ha detenido a escucharlo ni presiente su olor en el aire. Dicho de manera más prosaica, es un hecho que el término municipal de Santillana del Mar limita al norte con el mar Cantábrico, donde tiene playas tan singulares como la de Santa Justa, con su iglesia aferrada a las rocas.

A quien dice que Santillana no es santa, poco podemos rebatirle, porque no nos consta que alcance la condición propia de los santos lugares, pero no dejaremos de hacerle ver que el corazón y germen de la villa es su Colegiata, un conjunto románico incomparable cuyo claustro conoció, seguro, el paso de más de un santo.

Respecto a que no es llana, debemos convenir en que Santillana tiene cuestas pronunciadas, hacia arriba o hacia abajo según el sentido en que se desplace el caminante. Sin embargo, en algunos lugares la inclinación no es especialmente acusada. Tal es el caso de la Plaza Ramón Pelayo o Plaza Mayor, a la que nos asomamos para ver en su zona más alta la llamada Casa de la Parra, cuyo nombre proviene de la planta semileñosa y trepadora que recorrió su fachada durante las primeras décadas del siglo XX, ofreciendo racimos de uvas.

Construida en el siglo XVI, mantiene aún en la actualidad la apariencia de una torre cortada de defensa, con escasos y pequeños vanos, más que de una vivienda. Algunos estudiosos plantean que podría tratarse de la torre-palacio que construyera el I Marqués de Santillana. Unida a la Casa de la Parra, gracias a un pequeño volumen de dos pisos, se encuentra la Casa del Águila. Construida probablemente a finales del siglo XV, como denota el arco apuntado de ingreso, fue reedificada a principios del siglo XVIII, momento en el que varios inmuebles de la plaza sufrieron renovaciones propias del estilo barroco más clasicista, adquiriendo la apariencia exterior que hoy día presenta. Tiene planta rectangular, de menos frente que fondo y tejado a dos aguas, que vierte hacia las fachadas delantera y trasera. Fabricada en sillería bien labrada, que ennoblece todo el frontis principal, se orienta al este a través de un amplio soportal de dos arcos de medio punto con pilastra de piedra sosteniendo el umbral, vanos recuadrados con finas molduras o falsos dinteles y ajustados antepechos en el primer piso, larga solana corrida con barandaje de madera en el segundo, cuerpo que, con toda probabilidad, fue un añadido posterior, y remate en pronunciadísimo alero. En la fachada del edificio destaca el escudo de la familia Estrada Tagle, donde que se encuentra el Águila coronada que da nombre a la casa.

Adquiridas por la Diputación Regional de Cantabria, las casas fueron rehabilitadas a finales de la década de 1980 e integradas, junto con la casa central ajena a ambas construcciones, en un conjunto arquitectónico que, desde entonces, ha acogido numerosas muestras artísticas, destacando por sus exposiciones dedicadas a la Etnografía de Cantabria. En la actualidad, se puede visitar la exposición que bajo el nombre `Valderredible: lo tangible y lo intangible ́ nos ofrece una visita panorámica por la tradición de uno de los valles más bellos de Cantabria. Subiendo a la primera planta del conjunto arquitectónico nos encontramos la exposición `Casas del Águila y La Parra: memoria piedra y madera ́, una muestra fotográfica dedicada a la historia de dos de los edificios más emblemáticos de Santillana del Mar, y también con `Mascaradas: Miradas compartidas de Europa´. Ambas exposiciones provienen del archivo fotográfico del Museo Etnográfico de Cantabria.

Tras pasar por la planta baja y la planta primera llegamos a la segunda planta con la exposición `Proyecto 20/20. Frontera > 40 – Frontera < 40 ́. El patrimonio cultural inmaterial como nexo de unión de pueblos de Europa. Artistas plásticos, de distintas generaciones vinculadas a Cantabria, se unen para dar una respuesta, desde la creatividad, a los retos del tiempo presente. Quien quiera disfrutar de estas exposiciones, ha de saber que puede hacerlo de manera gratuita. En efecto, un trueque sumamente provechoso para el visitante, quien saldrá de las casas del Águila y La Parra habiéndose sumergido en las raíces cántabras que albergan estas exposiciones.